¿A qué suena Las Cabezas?

La música es un elemento esencial en la identidad de cualquier pueblo. Es el eco de su historia, la voz de sus tradiciones y de su gente. En este contexto, el poema “¿A qué suena Las Cabezas?” nace con la intención de hacer un repaso a las tradiciones de nuestro pueblo y recalcar la importancia que tiene para mí, la Banda de Música de San Salvador.

Nació como un pequeño detalle en la segunda presentación que realizaba para dicha asociación cultural en el Teatro Municipal Ciudad de Las Cabezas. Con el discurso y el programa ya preparado la misma mañana del concierto se me ocurrió la idea de intentar escribir algo más profundo y que plasmara mi orgullo como cabeceño al pertenecer a esta tierra tan rica en cultura, historia y tradiciones.


¿A qué suena las Cabezas?
Cuéntame, cabeceño,
¿A un coro de campanilleros y zambombas
en las noches de Navidad,
o a tres por cuatro gadita
cuando llega febrero?

Dímelo,
¿te suena a Libertad y Constitución
a sones de unas gaitas?,
o te suena también
a corneta, tambor y saeta?

Dime acaso,
que no te suena
a la briega de tus mujeres labradoras.

Y tu alegría, Las Cabezas…
¿A qué suena?
¿A Rocío o a Sacramento?
¿A cohetes y sevillanas,
o flauta y tamboril?

Dime que no te suena a flamenco,
si esta villa tiene el arte
de hacer sonar la Yerbabuena.
¿Te suena a rumba en septiembre
o a Jazz en noviembre?

Y a ti ¿a qué te suena?
¿A poesía, a teatro, a radio?
¿A las campanas de una catedral,
o al fino repique
que de nuevo nos llama desde Santa Ángela?

¿A qué suena tu pueblo, cabeceño?
¿A un tambor templado
tras la Reina de las Cabezas
y su palio de estrellas,
o a «Amarguras»
en un domingo de Pregón?

¿A «Estrella Sublime»
por Cuesta Triguero,
o a «Pasan los Campanilleros»
en Calle nueva?

¿A un solo de «Rocío»
para la Virgen de los Remedios,
o al trío de la marcha
«Pasa la Macarena»
por el Rincón Malillo?

Cabeceño,
mírame a la cara
y dime que no te suena la madrugada
de Abel Moreno
en la explanada de San Roque,
o a nuestra banda
cantando la Salve de «Encarnación Coronada»
en la noche del Viernes Santo.

Mírame a la cara
y dime que la antigua Ugía
no suena para María,
porque mi pueblo suena a muchas cosas,
y todas ellas llenas de armonía y amor.

Pero fijaos,
si Las Cabezas es sabia,
que solo calla y escucha…
cuando ¡suena San Salvador!.

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